sábado, 28 de noviembre de 2009

Lotería de Navidad


Ya está disponible la loteria del sorteo de Navidad del 2009 . Animate y juega a la loteria de Alfonso X , con la compra de ésta apoyas las diferentes campañas y actividades de la Asociación . Este año tienes dos opciones o comprar un decimo o participaciones de 3 Euros. Todos aquellos que querais la lotería solo teneis que mandar un mail al correo oficial info@alfonsox.org y te la mandaremos a casa.

Tambien teneis disponible loteria de la asociacion Aturies non conforme, email de contacto asturiesnonconforme@yahoo.es

Conferencia

El Cid Campeador

MIO CID

Héroe nacional por excelencia
Rodrigo Díaz, el Cid,
el más universal de los
burgaleses, encarna el prototipo del caballero con las máximas virtudes, fuerte y leal, justo y valiente, prudente y templado, guerrero y culto...
A pesar de la distancia que nos separa de su vida, conocemos con bastante exactitud su vida y obra. Mucha leyenda le rodea, pero, su figura ha sido estudiada con gran rigor por grandes especialistas, como Menéndez Pidal. Gracias a estas personas, conocemos la personalidad del caballero burgalés, los hechos que hicieron sus días, su vida familiar, y hasta su caballo y espadas son por todos conocidos.
Sus restos y los de Jimena, su esposa, descansan en el centro de la catedral de la capital de Castilla, Burgos, pero su espíritu está con nosotros aún presente.

Rodrigo Díaz nació en Vivar, pequeña aldea situada a 7 kilómetros de la ciudad de Burgos en 1043. Hijo de Diego Laínez, noble caballero de la Corte Castellana y de una hija de Rodrigo Alvarez. Descendiente es por línea paterna de Laín Calvo, uno de los dos Jueces de Castilla.
A los 15 años quedó huérfano de padre y se crió en la corte del rey Fernando I junto al hijo del monarca, el príncipe Sancho. Ambos crecieron juntos y trabaron buena amistad durante cinco años. También se educó en las letras y en las leyes, seguramente en el monasterio de San Pedro de Cardeña, lecciones que le servirían posteriormente para representar en pleitos al mismo monasterio y también al mismísimo Alfonso VI el cual confió al burgalés numerosas misiones diplomáticas en las que debía conocer perfectamente las leyes.
Entre los años 1063 a 1072 fue el brazo derecho de don Sancho y guerreó junto a él en Zaragoza, Coimbra, y Zamora, época en la cual fue armado primeramente caballero y también nombrado Alférez y "príncipe de la hueste" de Sancho II.
A los 23 años obtuvo el título de "Campeador" -Campidoctor- al vencer en duelo personal al alférez del reino de Navarra.
A los 24 años era conocido ya como Cidi o Mío Cid, expresión de cariño y admiración.
Con la muerte de Sancho II en el cerco de Zamora y tras la jura de Santa Gadea tomada por Rodrigo al nuevo rey castellano, Alfonso VI, la suerte del Cid cambió y su gran capacidad fue desechada por la ira y envidia del nuevo monarca.
En 1081 el Cid es desterrado por primera vez de Castilla. 300 de los mejores caballeros castellanos le acompañaron en tan difícil situación. Esta etapa duró unos 6 años los cuales fueron aprovechados por Rodrigo y sus hombres para hacer de Zaragoza su cuartel general y luchar en el Levante.
Vuelve a Burgos en 1087 pero poco duró su paz con el rey por lo que marchó de hacia Valencia donde se convirtió en el protector del rey Al-Cádir y sometió a los reyezuelos de Albarracín y Alpuente.
El almorávide Yusuf cruza en 1089 el estrecho de Gibraltar y el rey Alfonso pide ayuda al caballero castellano, pero por una mal entendido entre ambos surge una nueva rencilla entre el rey y su leal súbdito y el monarca le destierra por segunda vez en 1089.
En los diez años siguientes, la fama del Cid se acrecentó espectacularmente al contrario que el reinado del rey. En menos de un año el Cid se hizo señor de los reinos moros de Lérida, Tortosa, Valencia, Denia, Albarracín, y Alpuente.
En torno al 1093, matan a su protegido de Valencia Al-Cádir, ciudad que fue tomada por Ben Yehhaf. El Cid asedió durante 19 meses la ciudad y finalmente entró triunfal en junio de 1094.
Rodrigo se convirtió en el señor de Valencia, otorgó a la ciudad un estatuto de justicia envidiable y equilibrado, restauró la religión cristiana y al mismo tiempo renovó la mezquita de los musulmanes, acuñó moneda, se rodeó de una corte de estilo oriental con poetas tanto árabes como cristianos y gentes eminentes en el mundo de las leyes, en definitiva, organizó con grandísima maestría la vida del municipio valenciano.
Aún habría de combatir numerosas batallas, como la que el mismo año le enfrentó al emperador almorávide Mahammad, sobrino de Yusuf, el cual se presentó a las puertas de Valencia con 150.000 caballeros. La victoria fue total, tan grande fue el número de enemigos como grande fue el botín a ellos recogido.
En 1097 muere en la batalla de Consuegra su único hijo varón, Diego.
El domingo 10 de julio de 1099, muere el Cid. Toda la cristiandad lloró su muerte.
EL CID CABALGA.


viernes, 27 de noviembre de 2009

Conferencia conmemorativa


El lunes 23 de noviembre con motivo de la conmemoración del 761 aniversario de la liberación y reconquista de Sevilla por Fernando III, nuestra asociación organizó para sus socios y colaboradores una conferencia acerca de la figura, la vida y la obra del Patrón de nuestra Ciudad.

La conferencia que llevaba por título "Fernando III, vida y obra. la Reconquista de Sevilla" fué magistralmente impartida por el pintor e investigador sevillano D. Manuel Perea, el cual hizo una brillante semblanza del Rey santo y guerrero, trasladándonos a aquellas trascendentes jornadas del año 1248 en las que Sevilla volvió a recuperar su libertad hermanándose de nuevo con el resto de pueblos de su sangre y cultura.

Al acto, que se organizó con la colaboración de la Asociación Cultural Aurora, que cedió amablemente sus céntricos locales para la realización del evento, acudieron invitados miembros de la Asociación Cultural Tradicionalista Fernando III El Santo, que vinieron desde la ciudad de Palencia con motivo de tan señalada efeméride con el objetivo de estrechar lazos con nuestra asociación y participar en los diversos actos conmemorativos de la Liberación y Reconquista de Sevilla que se organizaban tanto por parte institucional como por colectivos cívico-culturales como el nuestro.


761 aniversario de la Liberación de Sevilla por Fernando III, intensa jornada de conmemoración y hermandad, que repetiremos el año que viene con nuevas y diversas actividades con el fín de dotar a tan señalada fecha de la importancia y repercusión que se merece.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Blas de Lezo

Blas de Lezo, el almirante español que humilló a los ingleses


Fue uno de nuestros más brillantes y heroicos almirantes, participó en 22 batallas y expediciones, capturó decenas de buques al enemigo y, su actuación decisiva en 1741 durante la defensa de Cartagena de Indias, posibilitó que España salvaguardara sus rutas marítimas con América 60 años más.

Nacido en Pasajes (Guipúzcoa) el 3 de febrero de 1689, sintió desde bien pequeño la llamada del mar. En 1701, se enroló como guardiamarina en el buque insignia de la flota francesa que dirigía el conde de Toulouse. Tres años más tarde, tuvo oportunidad de recibir su bautismo de fuego en la batalla naval de Vélez-Málaga, donde una bala de cañón le hirió de gravedad teniéndole que amputar sin anestesia su pierna izquierda. Este terrible hecho no le apartó de la Armada y su comportamiento audaz le valió el ascenso a alférez de navío.

Posteriormente, participó en otros capítulos de la Guerra de Sucesión donde se enfrentaban españoles y franceses con ingleses y holandeses. En el sitio de Tolón, una esquirla de cañón le arrebató su ojo izquierdo y, en el segundo asedio de Barcelona producido en 1714, una bala de mosquete le inutilizó el brazo derecho. Todas estas severas mutilaciones originaron que sus hombres le aplicaran diferentes apelativos como Patapalo o Medio hombre, que acompañaron al bravo marino vasco a lo largo de su carrera profesional. En este tiempo, y con menos de 30 años de edad, ya estaba considerado uno de los mejores militares españoles alcanzando la graduación de capitán de navío.

En 1723 recibió la misión de limpiar las costas del Pacífico de piratas y corsarios, tarea que cumplió con eficacia extrema. Dos años más tarde, se enamoró de doña Josefa Pacheco de Bustos, con quien se casó en Lima, Perú. En 1730 regresó a España convertido en general de Marina, para acto seguido asumir el mando de seis navíos con el encargo de reclamar a la República genovesa dos millones de pesos pertenecientes a la corona española. No sólo consiguió la preciada fortuna, sino que también obligó a los italianos a rendir homenaje a la bandera española so pena de ser cañoneados desde el mar.

En 1732 capitaneó la expedición militar que reconquistó la perdida ciudad de Orán. Y, en ese sentido, cabe ser mencionada su intrépida persecución sobre el buque insignia del pirata argelino Bay Hassan, quien buscó refugio en la bahía de Mostagán. Despreciando el peligro, Blas de Lezo y sus buques entraron a fuego sobre las defensas piratas logrando una gran victoria con el hundimiento del buque berberisco.

Pero es sin duda su magnífica defensa de Cartagena de Indias (Colombia) lo que le inmortalizó para los anales de nuestra historia naval. En 1737, fue nombrado Comandante General de aquella plaza, centro neurálgico de la presencia española en América. En 1739 estalló el conflicto bélico entre Inglaterra y España conocido como la guerra de "la oreja de Jenkins". Las pretensiones inglesas pasaban por asestar un golpe definitivo y humillante a los españoles arrebatándoles puntos clave de sus posesiones americanas. Para ello abastecieron la flota más impresionante jamás vista, muy por encima de la Armada Invencible que Felipe II había enviado contra Inglaterra en 1588. La expedición punitiva británica estaba integrada por 186 buques de guerra y transporte en los que se distribuían 10.000 tropas de asalto, 12.600 marineros y 1.000 macheteros jamaicanos. Estos efectivos estaban apoyados por 2.620 piezas de artillería. Frente a ello, Blas de Lezo apenas contaba con 2.230 soldados del ejército más 600 arqueros indios traídos del interior.

Durante 67 días, los españoles aguantaron el cañoneo incesante de los buques ingleses dirigidos por el almirante Vernon. Rechazaron el ataque terrestre ocasionando innumerables bajas al enemigo, hasta que, finalmente, su tenacidad y la excelente dirección de don Blas hicieron retroceder la ofensiva inglesa ocasionando su retirada de aquel escenario. La derrota se digirió mal en Londres, donde en principio creyeron que su ejército había obtenido una resonante victoria. El propio rey Jorge II ordenó que no se escribiera nada sobre lo acontecido con el consiguiente e injusto soterramiento histórico.

Por su parte, Blas de Lezo quedó maltrecho tras los combates muriendo poco después en un incomprensible y poco honroso olvido, aunque a título póstumo se le otorgó el marquesado de Ovieco. Hoy en día ni siquiera sabemos dónde se hayan sus restos mortales y eso que su éxito propició que España mantuviera más de 60 años intacta su actividad marítima y comercial con las colonias americanas. No obstante la memoria de este indiscutible lobo de mar quedó representada en diferentes navíos como la fragata del tipo F-100 que en la actualidad lleva su nombre.

martes, 17 de noviembre de 2009

España, tradición e identidad.

Oda al 2 de Mayo

A LA MEMORIA DE LOS HÉROES Y HEROÍNAS DE LA MUY NOBLE VILLA Y CORTE DE MADRID QUE EL 2 DE MAYO DE 1808 COMBATIERON CONTRA EL INVASOR, MURIENDO Y MATANDO POR LA AUTÉNTICA LIBERTAD DE ESPAÑA.

SU EJEMPLO, SU MARTIRIO Y SU BRAVURA ESTARÁN POR SIEMPRE EN EL CORAZÓN DE TODOS LOS HOMBRES Y MUJERES HONRADOS.

SU SANGRE VERTIDA EN DEFENSA DE LA PATRIA TRAICIONADA NO CAYÓ EN VANO, RECORDADA SERÁ SIEMPRE POR LOS QUE SENTIMOS EN NUESTRAS VENAS SU SANGRE.

IMPOSIBLE MENCIONARLOS A TODOS POR SU NOMBRE Y APELLIDOS, PUES FUE TODO UN PUEBLO: DESDE EL NIÑO HASTA EL ANCIANO, LA DONCELLA, EL SOLDADO, EL AGUADOR Y EL ARRIERO, EL SACERDOTE Y EL HIDALGO, EL FRAILE Y EL MATARIFE... PUEBLO DE MADRID, SÍMBOLO DE LOS PUEBLOS DE LA PENÍNSULA, COMO HACE 200 AÑOS, ÁLZATE BRAVO CONTRA TODOS LOS INVASIORES, LOS DE HOY Y LOS DE MAÑANA.


Oda al 2 de Mayo

Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.

Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron;
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que, libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!

Doquiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía.
Desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.

Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria, a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.

¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!

La virgen, con patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y, cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!"

Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!

¡Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero!

Autor: Bernardo López García, poeta de Jaén.